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¿En qué estamos fallando?

Reflexión de la Junta de Gobierno del Col.legi Oficial d´Educadores i Educadors Socials de la Comunitat Valenciana ante lo sucedido este fin de semana en Olleria.

¿EN QUÉ ESTAMOS FALLANDO?
Este fin de semana hemos tenido que lamentar una nueva agresión sexual múltiple. Esta vez la víctima ha sido una menor de 14 años, que fue violada por un grupo de entre 15 y 20 jóvenes, algunos de ellos menores de edad, en el municipio valenciano de l'Olleria.
Ante este nuevo caso de violencia, hemos de analizar diversas cuestiones, pero la fundamental sería ¿en qué fallamos como sociedad? De nada sirve echar balones fuera e incidir en aspectos banales como la nacionalidad de los agresores, o en argumentos patriarcales culpabilizadores hacia la chica, entre otros, puesto que estos no son los que verdaderamente importan. 
La respuesta a esta pregunta tendría que pasar por cuestionarnos, como agentes educativos, qué hacemos (o qué no hacemos) para que las violencias machistas sigan produciéndose y cuál es nuestro papel en el sistema que las perpetua. 
La Educación Social es la referente para garantizar pilares donde sustentar una sociedad democrática, es decir, igualitaria, respetuosa, inclusiva, no violenta y generadora de cambios. Es por ello que debe acompañar a la sociedad en cada etapa desde la infancia hasta la vejez. 
Pero es fundamental que en los espacios educativos, y más concretamente en los centros educativos, se abra paso en el menor tiempo posible. Es urgente. Esta premisa nos hace a la o el profesional de la Educación Social como referente para abordar una educación emocional y sexual basada en el deseo y el consentimiento, igualitaria, no violenta, deconstructora de roles y estereotipos, antixenófoba, generadora de garantizar y disfrutar un ocio saludable, en definitiva emancipadora desde la convivencia y el buen trato. 
Además de trabajar codo con codo con el profesorado, y con los diferentes profesionales del ámbito de lo social para abordar el sin fin de situaciones, generando con ello socializaciones que rompan con toda conducta que alimente la perpetuidad del Sistema Patriarcal. De nada sirve quedarse en la superficie y trabajar desde el decoro, y el postureo, se debe trabajar desde la raíz, desde la individualidad (persona a persona) y desde el colectivo (comunidad y familias), apostando por la educación como generadora de cambios. 

No es sólo cuestión de trabajar con la población que muestra ya un nivel de sensibilización, que también, sino de trabajar con aquella que en su día a día dista de ser igualitaria, dándoles las herramientas y creando espacios para romper con lo establecido. Acompañando en la dificultad e interviniendo para el empoderamiento, y tras él, un proceso de sensibilización y no repetición de patrones discriminatorios, sexistas generadores de opresión y odio. 
La Educación Social es esencial, es básica, es necesaria.

La Junta de Gobierno
Valencia, 5 de octubre de 2020